Propiocepción y cinestesia (febrero de 2009)

17/06/2009 at 17:43 Deja un comentario


Una de las cosas buenas de irte muy muy lejos y de defenderte en un entorno completamente distinto al tuyo es lo que te hace cambiar tu percepción de ti mismo y tu cultura. Estar en un entorno “hostil” (lleva comillas, pero Japón es un entorno bastante más hostil de lo que parece a primera vista), te ayuda a redefinir ciertas posiciones y creencias, que luego serán aplicables cuando te traslades a otro entorno (el inicial u otro distinto).

Ahora mismo, mi vida diaria es bastante rutinaria y anormal al mismo tiempo. A no ser que abra el messenger o FB, o llame por teléfono a alguno de los Vulcanus españoles o a los que conocemos en la universidad de Keio, no hablo una palabra de español en todo el día. La mayoría de los días intercambio un par de frases en inglés con alguien en el trabajo, y las conversaciones más densas del día son en japonés (lo que, teniendo en cuenta mi nivel actual, hace que no sean para nada densas).
Todo esto lleva a que me paso muchísimas horas callado. Observando y procesando.

Una de las cosas de las que me he dado cuenta recientemente ha sido de que soy un europeísta convencido. Y no lo sabía hasta venirme a Japón.
Supongo que por simple comparación, porque todos mis amigos aquí ahora mismo son europeos. Y con todos ellos tengo más puntos en común que con cualquier japonés. Infinitamente.

El otro día estuvimos comentando (españoles, italianos, polacos, un francés, una finlandesa, un inglés y yo en Tokyo) que estábamos viviendo una situación que era impensable para nuestros padres. Que nos entendíamos perfectamente entre nosotros, en inglés, y que no notábamos diferencias culturales entre nosotros (a pesar de que seamos conscientes de que existen). Y esa conversación me llevó a pensar de que la UE probablemente es el primer paso real de una sociedad utópica, de gente que se une por lo que tiene en común, en lugar de discutir por lo que les diferencia (mucho más habitual a lo largo de la historia). Y nosotros somos la primera generación que puede disfrutar eso (gracias en parte, a grandes inventos como el programa Erasmus). Y esa simple idea, hace que me estremezca.

Y al repetir esta conversación y mis conclusiones, el otro día con otros amigos que no habían escuchado la primera, uno de ellos dijo:
“Es que desde aquí, Europa es casa. Yo, en agosto, no sé dónde voy a ir. Volveré a España durante un tiempo, y después me moveré por Europa. Porque es casa, y no te sientes extraño.”

No sé hasta qué punto la gente de nuestra edad es consciente de lo que está ocurriendo con el mundo que tenemos. Cada vez es más pequeño, y todo está más cerca. Nunca antes en la historia se ha tenido acceso individual a tanta información como ahora. Nunca antes se ha viajado tanto, nunca antes ha estado todo tan al alcance de la mano.

Yo, aún estoy intentando hacerme a la idea de todo esto que acabo de contar.

Entry filed under: Archivo, Japón, Textos.

Otoño en Tokyo (noviembre de 2008) Distancias y sitios (Japón, octubre de 2008)

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